Alexander Wang: la suave rebelión
por Vanessa Rosales

Derek Blasberg, el escritor de moda para revistas como Harper’s Baazar y autor del libro Classy, definió el show de Alexander Wang –a través de Twitter- como “maravilloso y subversivo”. Por su lado, Nina García, directora de moda de la revista Marieclaire, resaltó las chaquetas con aire motociclista y los sacos que se disolvían en chifón.
No hay duda de que Wang es otro de los chicos consentidos de la industria, en parte porque a sus muy cortos años –26- ha sabido materializar ese cool neoyorquino con fuertes visos de androginia, goth minimalista y mucha pulcritud filosa. Esta última colección mantuvo todas las estampas anteriormente descritas y relució por su distinta y refrescante propuesta para indumentaria invernal. Cathy Horyn la llamó, con algo de humor “Poncho Villa”, debido a los ponchos que resaltaron por su oscura versión, una hecha especialmente para una suerte de “chica mala” o “chica dura”.
Los chalecos, las chaquetas y en general la mayoría de las prendas eran fácil de imaginar en múltiples contextos, debido a su exquisita manufactura, vibra de dureza, aire confortable y vistosa versatilidad. Como en Altuzarra, se destacaron también las sandalias con detalles en piel.




















