Una pasarela que nos dio un recorrido por la forma como se ha vivido y visto la moda en Colombia durante los últimos 100 años.
Los encargados de darle vida y sentido a esta pasarela fueron jóvenes diseñadores que llevan algunos años ejerciendo el oficio y haciendo trabajos interesantes desde cada una de sus perspectivas. La Casa de Greta, La Fama, Amullete y Divino son algunas de las marcas que han logrado consolidar estos diseñadores. Y en este desfile quedo claro porque han logrado avanzar a pasos agigantados con sus negocios; sus trabajos son un aire fresco, son además el resultado de trabajos de investigación, de conceptos claros de lo que necesita y quiere la gente. Son también ideas ejecutadas impecablemente, estructuradas desde patrones perfectos y realizadas con muy buenos materiales.
Lo que vimos en el desfile nos sorprendió porque aunque era una retrospectiva de lo que hemos vivido y visto de la moda en los últimos 100 años todo nos pareció contemporáneo. Nada se veía como un “disfraz” que escenificaba un momento histórico. Y allí fue el gran acierto y sobre todo donde mejor se pudo ver el talento de los diseñadores de la pasarela de El Tiempo. Lograr traducir una forma de ver el mundo particular que se genera en una época definida pero adaptándola y traduciéndola a un lenguaje cercano, con códigos entendibles. Y aunque sin duda las piezas nos recordaron años pasados, cosas que seguramente estuvieron en nuestros guardarropas, ayer se vieron de otra forma.
Este desfile le aposto a la sangre nueva que tiene ganas y todo el talento. Le aposto también a la necesidad de transformar las narrativas, a desvirtuar el carácter legitimador actual y dárselo a nuevos lenguajes que estén acordes con lo que pasa en la calle, en la vida diaria, en el mundo real.



























