En nombre de la feminidad y el glamour Burberry ha trabajado por 150 años. Un trabajo que se ve reflejado en su influencia en la moda desde principios del siglo XIX.
Burberry nació en 1722 gracias a James Burberry de 21 años (1722 – 1776). Este ingles, aprendiz de un antiguo pañero, abrió su propia tienda en Cambodia, Hampshire, Inglaterra. Al poco tiempo su interés principal ya no solo estaba dirigido a hacer ropa para trabajo sino además se había diversificado en ropa para el aire libre. Esto le dio todas as herramientas para convertirse en uno de los diseñadores que tuvieron un interés marcado por encontrar nuevas alternativas que fueran más prácticas a la hora de ser usadas. Por esto no solo se dedicó a crear prendas versátiles sino que también le dio cabida a la creación de materiales que fueran acordes con esta búsqueda.
De esta manera llegó uno de los materiales más revolucionarios durante la segunda mitad del siglo XIX, la gabardina. Esta tela, respirable e impermeabilizada le permitió a la casa Burberry crear una de las prendas ícono de su mirada además de ser uno de las prendas más usadas a nivel mundial. En 1888 fue patentada por Thomas Burberry. Esta prenda le dio la vuelta al mundo convirtiéndose en la insignia de la marca. El éxito fue grandioso; todos querían tener uno, hasta el ejército quiso convertir sus viejos abrigos (abrigos que el mismo Thomas Buerberry había diseñado) en unos más modernos que pudieran soportar las variaciones del clima.
5 años más tarde Thomas Burberry abrió una oficina en el Haymarket, Londres que se convirtió en su base de expansión y reconocimiento. Esta oficina todavía existe y es la sede de la oficina central de Burberry. A partir de allí solo vinieron para esta marca logros y confirmaciones que en algunos años sería una de las marcas de lujo más reconocidas a nivel mundial. Su logo del caballero ecuestre, las telas de cuadros beige, roja y negra, y el trench (gabardina) fueron reconocidas y aún siguen siendo puntos de encuentro de Burberry.
Pasados los años esta marca expandió sus esfuerzos dándole cabida a tres líneas creativas. La de alta gama, Burberry Prorsum, Burberry London, una línea clásica, más accesible y para un público más amplio en donde los trajes para la oficina son la clave, y Burberry Brit, una línea destinada a jóvenes con claros toques deportivos. En ella los vestidos casuales y los jeans salen a relucir elegante y equilibradamente.
Dentro de estas marcas se han creado paralelamente toda una línea de complementos y productos de perfumería que han exacerbado el éxito de la marca. Una marca que ya lejos está de ser ese espacio pequeño dentro de un pueblo apartada de Londres, para convertirse en una de las marcas más populares, más copiadas y con más tiendas en todo el mundo. Hechos que la han hecho ser parte de todos los guardarropas de las celebridades y de muchas mujeres de la socialite. Y mucho más durante los últimos años gracias a la entrada de Christopher Bailey, un ultrabritánico que ha trabajado con Donna Karan y Gucci y que en 2001 fue nombrado director creativo de Burberry Porsum. Una marca que ha crecido con el devenir histórico de Gran Bretaña, que comenzó como una sencilla y campestre tienda de Basingstoke, en Hampshire, y hoy es un negocio con 157 sucursales en cinco continentes y una facturación de más de cinco millones de dólares.




















