Las siluetas de Sandra Cabrales la hacen tener una identidad clara, relacionada con una espiritualidad particular, con una forma de entender lo natural.
El blanco y el negro fueron el hilo conductor de esta propuesta. Cada una de las prendas mostró una cadencia integrada a la asimetría de las siluetas. Un look relajado, un tanto asexuado, que le aportó al cuerpo comodidad sacrificando un poco la feminidad y la elegancia.
Transparencias, arrugados, capas sobre capas, fruncidos y asimetrías le dieron el toque identitario a esta colección. Una propuesta que se vío inspirada en las formas naturales, las culturas indias y un poco del medioevo.













