¿Nunca te has encontrado con alguién que se le vea la diferencia entre el cuello y la cara? Eso no puede suceder, el maquillaje es como cirtas cosas de la ropa interior, están pero no son evidentes.
La base debe pasar desapercibida, no se puede notar. No hay nada más horrible que ver a alguien que tiene el cuello de un color y la cara de otro o a alguién que tenga la cara cohartada, con parches. Es clave entonces dar una apariencia natural y para eso hay que encontrar una base que se adapte a tu piel.
El color es super importante, de él depende que se vea completamente natural un maquillaje. La idea es encontrar uno que sea igual al de tu piel. Lo segundo es poner la base sobre la cara y el cuello de forma pareja. Por esto en muchas ocaciones es mejor usar bases líquidas y aplicarlas con una esponja húmeda. Esto hará que la base quede natural y fluida y la piel, sin imperfecciones, con un acabado liso y aterciopelado, además de protegerla de los daños solares y la polución.
Es bueno que tengas claro cuales son las clases de base, para que a la hora de comprar una sepas exactamente cual es la tuya:
Base líquida: Es la más popular y cómodo de usar.
Base en crema: Espesa y más opaca, ofrece una cobertura impecable. Recomendada para pieles maduras o problemáticas.
Cremas hidratantes con color: Es la más transparente de todas. Al hidratar y maquillar a la vez es recomendable para chicas que están en movimieto constante.
Base seca: También llamada polvos de doble acabado. Es una buena alternativa para pieles grasas.
¿Cómo aplicar una base correctamente?
1. Maquíllate con la luz adecuada.: Es fundamental para que el resultado sea favorecedor.
2. Aplica poca cantidad y extiéndela bien.
3. Aplícala con suaves golpecitos sin olvidar la linea del pelo, la mandíbula y en los contornos de nariz y ojos.

